EXPERIENCIAS DE LOS 80 EN EL HISPANO (MADRID)

Un lector de Madrid Oculto me hizo llegar su experiencia, su nombre es Fernando, tanto los apellidos como su aspecto lo vamos a ocultar por petición propia del propio autor.
Fernando nos expone sus experiencias en los años ochenta en este tenebroso hospital, también nos adjunta algunas fotos tomadas en esas épocas.
Solo desde aquí dar las gracias a este amigo anónimo  por hacernos llegar su experiencia y compartirla con todos los lectores de Madrid Oculto.
Aquí os transcribo tal como el mismo lo ha hecho.

Acabo de leer la crónica de Madridoculto.com respecto al hospital de Guadarrama.

Yo soy uno de esos que en los años 80 hicieron esas pintadas de las que se habla en el articulo.. ! (La mayoría estaban en el ultimo piso, en la azotea, que ya no existe) y desde el año 80 hasta el 85 las visitas mias y de mis amigos durante los veranos eran contínuas.

La verdad es que mucha gente en Guadarrama tiene historias que contar de ese
lugar. Recuerdo también que el novio de una vecina mia, que fue campeón de España
de Taekwondo (o como se escriba) y a la vez era aficionado a la parapsicología,
hacía allí psicofonías. No sé si alguna vez le llegaron a salir, pero sí recuerdo
que nos metió el susto en el cuerpo diciéndonos que no fueramos a ese lugar. Que
estaba lleno de espíritus. Nos decía que mucha gente, cuando muere, no se resigna
a ello sino que quiere seguir viviendo y se queda en el lugar donde murió. Y que
nosotros, quinceañeros en aquella época, eramos las personas idóneas para que
aquellos espíritus nos poseyeran... Pero como te puedes imaginar, a algunos
aquello no hizo sino despertarnos más interés por el lugar :-)

Dicen también que en El Hospital estuvo ingresada Leonor, la mujer de Antonio
Machado, que finalmente murió en Soria de tuberculosis..

Una vez, tomando una caña en el pueblo, le preguntamos a un anciano sobre el
Hospital. Casualmente era el carnicero del pueblo, y el que servía de este
producto al sanatorio. No recuerdo todo lo que nos contó, pero sí que tenía muchos
problemas porque nadie quería acercarse a ese sitio, por miedo a contraer la
tuberculosis, y que continuamente moría gente en él.

En 1980 se empezó extender por Guadarrama una historia que decía que dos guardias civiles, haciendo ronda una noche, habían visto en la capilla del hospital (se encuentra en el sótano) una monja que se paseaba de un lado al otro del altar levitando. Contaba la leyenda que nunca más esos guardias se atrevieron a hacer la ronda en ese edificio. Mis amigos y yo fuimos de los primeros que nos atrevimos a entrar al Hospital.  Con 13 años que teníamos entonces, lo empezamos a utilizar, siempre de día porque por la noche nos daba miedo, como lugar para hacer fiestas. Subíamos andando desde Guadarrama con botellas de vino y fanta para hacer sangrías (sí, si, soy uno de esos "cabezas cuadradas" que tiró más de una pared en plena borrachera...) Ya al atardecer subíamos al último piso, que tenía unas terrazas enormes con unas vistas espectaculares para terminar alli la fiesta. Eso sí, cuando llegaba la hora de bajar, ya de noche, nos hacíamos una piña porque ese lugar se convertía en algo terrorífico con la oscuridad.
 

Años más tarde, ya en el 85, cuando algunos ya teníamos moto o coche, dejamos de usarlo para las sangrias y comenzamos a explorar la parte oculta del antiguo sanatorio. Ya no íbamos de día sino en plena noche, con linternas, y explorábamos el edificio en busca de pasar un rato divertido. La mayoría de las noches no pasaba de eso. Sustos que nosotros mismos provocábamos, ataques de histeria colectiva, etc, etc. Eso sí, había una zona "maldita" a la que ninguno tuvo jamás valor de entrar de noche. El sótano. En él se encontraba la capilla de la monja y el mortuorio así como una habitación donde un día éstuvo la caldera, cuyos revestimientos aislantes se habían ido descomponiendo y ya se asemejaban a cabellos humanos colgados de las tuberías. La llamábamos la "habitacion de los pelos". Ya os digo, ni el más valiente de nosotros se atrevió a bajar de noche.

 

 

 

Pero de todas esas noches (que fueron muchas durante varios años) hubo dos que no olvidaré.
 
Siempre, cuando llegábamos en coche por la noche, después de atravesar el camino flanqueado por cipreses por el que se entraba al Hospital desde la carretera de la Coruña, hacíamos una "inspección" del edificio, rodeándolo hacia la derecha con el coche para finalmente dejarlo al lado de la fuente, en la puerta principal, y adentrarnos en él. En una de esas ocasiones, cuando ya nos acercábamos a la puerta de entrada dispuestos a dejar el coche, vimos, sobre una valla, una figura humana. Se trataba de alguien, o algo, vestido con una túnica blanca e inmóvil que nos observaba. Era muy, muy alto, bastante más que una persona normal.  Como es lógico, ese día no paramos. Según dimos la vuelta al edificio, continuamos hacia la carretera y volvimos al pueblo bastante asustados.
 
Durante ese verano no volvimos a acercarnos al Hospital. Pero pasó el invierno y ya el año siguiente se nos habia quitado el susto.
 
Así, un verano más, durante casi todas las noches hacíamos nuestra visita al hospital. Sin ningún incidente hasta la última. En esa ocasión, mi prima, que por otras historias ya nos habiamos dado cuenta de que tiene una percepción de esas cosas bastante desarrollada, al llegar a la fuente se puso muy nerviosa y nos pidió que, por favor, esa noche no bajáramos, Que "notaba presencias". A otra persona, especialmente a cualquier chica, que siempre iban a regañadientes, no le habríamos hecho caso y le habríamos dicho, como solíamos hacer, "pues quédate sola en el coche si lo prefieres", lo cual funcionaba siempre y a acababan acompañándonos.....  Pero ella nos imponía más respeto por su "trayectoria extrasensorial". Así que, con el susto que me metió en el cuerpo, aceleré para salir cuanto antes de ahí. Pero al llegar casi al final del camino, antes de coger la carretera que bajaba al pueblo, me di cuenta de que había pinchado. Claro, no me atreví a salir a cambiar la rueda, asi que continué con la rueda pinchada hasta llegar a Guadarrama. Nada más llegar paré el coche, bajé y fui a abrir el maletero para sacar la rueda de repuesto. Y ahí fue cuando vi, escrito en el polvo del camino que se habia acumulado en la luneta trasera al haber salido tan rápidamente del hospital, la frase "NO VOLVAIS". Se lo mostré a mis amigos, que todavía estaban dentro del coche, y se quedaron acojonados. Mi prima bajó del coche, pálida, y borró la frase con la mano.


Eso fue en el año 86 u 87. No volvimos ninguno al hospital hasta principios de los 90. Para entonces ya los "satánicos" lo habian descubierto y se dedicaban a hacer allí misas negras. La capilla donde la Guardia Civil había visto a la monja y a la que nosotros apenas nos atrevíamos a entrar muchos años antes la habían cubierto con telas negras y pintado crucifijos boca abajo así como alguna inscripción absurda. Incluso llegamos a ver un cuchillo ensangrentado en el altar de granito (que poco después alguien robó) Pero aquello ya no nos daba tanto miedo. Era ya como una verbena...  Unos años más tarde en el 95 ó 96 tapiaron todas las entradas al edificio y metieron dos pastores alemanes dentro. Aún así, en el 97, unos chavales jovencitos que habían escuchado las historias del Hospital me pidieron que les acompañara porque querían conocerlo y yo era capaz de recorrerlo con los ojos cerrados. Asi que, a patadas derribamos la pared de una ventana y entramos. Pero el único susto que nos llevamos entonces fue encontrarnos con esos dos pastores alemanes....

 
Y fue esa la última vez que me acerqué al Hospital. Ahora lo veo como en las fotos que ponéis, con gruas y a medio derribar. Y la verdad... que me da pena.
 

Bueno, nada más. Al ver la página que habéis hecho en Madridoculto me ha entrado nostalgia, je je..


Saludos

Fernando