Francisco GARCÍA ESCALERO (el mendigo psicópata):
Cuando yo contaba con la edad de 14 años, este personaje estaba todos los días en la Iglesia de mi barrio, (La Iglesia de Fátima) era una persona que siempre estaba gritando y metiendose con la gente, entre los amigos del barrio, muchas veces lo recordabamos, porque era uno de nuestros entretenimientos, ir a meternos con Francisco, una cosa que ahora lo veo bastante mal que se haga, pero bueno a lo que ibamos, yo recuerdo de varios compañeros suyos a los cuales no se les volvio a ver, la señora que le denuncio, ya que consiguió escapar despues de haberla machacado la cabeza , todavía se la puede ver mendigando por la zona.
Vagabundo de cuarenta años de edad, asiduo a las puertas de la iglesias donde solía mendigar con la clásica frase de: “Una ayuda por el amor de Dios”, un amor al prójimo del que se encuentra tan distante como para llegar a asesinar al menos a once personas, que podrían haber sido muchas más pero que no se sabe con certeza debido a que el pobre hombre tiene mala memoria. Aún así, el afirma que son más.
La historia de siempre: infancia difícil, padre alcohólico, brutales palizas, cicatrices que marcan todo su cuerpo,... Ya a los dieciséis pasó por la cárcel por un robo, y a los veinte fue condenado a diez años por violar a una chica mientras ató a su novio a un árbol.
En 1983 se convirtió en mendigo y durante años acudía al psiquiátrico de Madrid donde seguía un tratamiento contra la depresión. Quienes le atendían parece ser que no sospechaban que Francisco pudiera estar cometiendo asesinatos con escrupulosa regularidad y rozando la perfección.
Entre 1987 y 1993 violó, mató y descuartizó a numerosos mendigos desasiéndose de los cadáveres arrojándolos a un pozo abandonado, no sin antes cometer diversos actos de necrofilia y comerse alguna parte de sus cuerpos.
Su detención se produjo a raíz de la desaparición de Ángel Serrano, un compañero de andanzas que terminó también asesinado a manos de Francisco, quien finalmente relató a la policía sus acciones y los solares donde se encontraban los cuerpos.
De manos del periodista Jesús Quintero le vimos en el programa televisivo “Cuerda de Presos” y pudimos escuchar parte del relato de sus acciones. Más tarde declararía Quintero que el primer día que le entrevistó le confesó que estuvo durante varios días paseándose por las calles de Madrid con la cabeza de una de sus víctimas metida en una bolsa de plástico.
Su mirada profunda y extraña subraya perfectamente el perfil esquizofrénico que le fue diagnosticado. Actualmente se encuentra internado en el psiquiátrico Penitenciario de Foncalent (Alicante).
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EL CRIMEN DEL ROL (1994) Javier Rosado, un estudiante de Químicas de 22 años, aficionado a los juegos del rol asesinó en compañía de un amigo a un hombre que aguardaba en una parada el autobús. El crimen lo cometió sin más motivación que seguir el guión de un juego de rol que se había inventado y al que llamó Razas. El diario que él mismo escribió sobre el asesinato muestra la personalidad de este individuo que durante su proceso consiguió dividir a la comunidad científica que estudio su mente. EL CRIMEN DE LOS MARQUESES DE URQUIJO
En 1980 sucede un terrible hecho que conmociona a la sociedad española: El doble asesinato de los marqueses de Urquijo en su residencia de Somosaguas. La identidad de las víctimas, así como las circunstancias que rodearon el crimen, captaron la atención de los medios de comunicación y la opinión pública durante más de un lustro.
El doctor Andrade es designado médico forense del caso, por lo que participa directamente en el mismo. De hecho, las pruebas halladas tras la autopsia, junto con las técnicas policiales de los laboratorios de balística, permiten procesar al único condenado, Rafi Escobedo, que poco después muere misteriosamente en el penal de El Dueso. El otro procesado, Javier Anastasio, en la actualidad permanece fugado.
Otro hombre clave ,en la investigación del crimen de los Urquijo, es el inspector de policía José Romero, que durante años, permanece adscrito al caso. El administrador, el mayordomo, etc.
Con un procesado en fuga y el único condenado en el cementerio, el caso Urquijo aún plantea multitud de enigmas por resolver...
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