LEYENDAS DE PERÚ

El martes 29 y el miercoles 30 de Noviembre de 1988  cientos y miles de madres de familia de Villa El Salvador y de otros distritos popular de Lima sacaban con desesperación a sus hijos de los colegios. Los niños, mirando a sus madres asustadas, echaban a llorar sin comprender por qué. Habían aparecido los sacaojos. Segun algunas versiones eran extranjeros, segun otras eran médicos. Lo cierto es que iban a borde de un automóvil secuestrando niños para extraerle los ojos; posteriormente los abandonaban, con el rostro cubierto, un sobre en los bolsillos con cierta cantidad de dólares y un mensaje de agradecimiento.

Se consignan hasta dos intentos —felizmente sólo intentos— de linchamiento de sacaojos: un grupo de franceses que fueron encontrados por los vecinos del Asentamiento Humano José Carlos Mariátegui cuando recorrían su localidad en una especie de "turismo social" y un grupo de médicos del Instituto de Investigación Nutricional (ONG que capacita a pobladores como promotores de salud) en el Pueblo Joven Atusparia, alturas de Cantogrande.

Pero, aunque el mayor pánico por los sacaojos fue en Pueblos Jovenes y Asentamientos Humanos, en realidad el miedo recorrió toda la ciudad.Secretarias, estudiantes universitarios y demás miembros de las «clases medias» contaban «casos verídicos» de sus vecinos o de personas cercanas a sus familiares que habían sufrido o que por lo menos habían visto «niños sin ojos» o «velorios de niños sin ojos» (había versiones según las cuales los chicos morían, otras en que quedaban vivos aunque ciegos).

Interrogados muchos vecinos sobre la finalidad que perseguían estos crímenes las respuestas coincidían en señalar la existencia de un clandestino mercado de órganos  a nivel internacional. Los ojos de los niños son más sanos, por eso sirven para los transplantes y pagan en dólares por ellos, decía la gente. Algunos (los menos) no dudaron en relacionar al gobierno con esta operación y vincularla con el pago de la deuda externa.

La verdad que en el momento que las autoridades querian demostrar los hechos la gentes de los pueblos no remitian pruebas contundentes ni esos posibles niños sin ojos, no asi la leyenda urbana se extendió por algunos de los otros paises como Ecuador y Colombia.

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