EXISTIO ALGUNA VEZ UN BOSQUE
Supongo que todos conocéis la famosa frase del jefe indio “ No es la Tierra la que pertenece al hombre, sino el Hombre el que pertenece a la tierra”. Huracanes que golpean sin cesar, incendios que se multiplican, sequías, inundaciones... ¿ Qué le está pasando a Gea?
Mi madre se cabrea cada vez que ve el tiempo: Llueve en todos lados, menos aquí... la culpa es de los cacharros esos que mandan al cielo... Se refiere, claro está, a satélites y demás J Yo no podría ser tan categórica, no sé nada del cambio climático, ni de la investigación espacial... salvo que existen; lo que sí sé es que los inviernos de mi treintena no son los mismos que los de mi infancia. Tal vez sea que ahora soy más consciente, o quizás, que mi memoria me juega malas pasadas, a saber.
De lo que estoy completamente convencida es de que, ocurra lo que ocurra, los humanos somos los culpables. Nos creemos dioses, y tratamos todo lo que está en nuestras manos como el adolescente, niño ayer, trataría a sus juguetes abandonados en un rincón. No estoy en contra del avance científico, sino todo lo contrario: pienso que el hombre es un ser curioso por naturaleza y, que cuanto más conoce el mundo exterior, mayor es el conocimiento que adquiere de sí mismo. Además, hay un pequeño pensamiento, escondido en el fondo de mi cerebro, empeñado en repetir una y otra vez que aún hay remedio para los seres “inteligentes” que habitamos este planeta.
Pero me apena mirar hacia el futuro. No soy alarmista, ni vidente, no es necesario ser ninguna de las dos cosas para intuir que, de seguir por el camino trazado, las generaciones que están por venir se encontraran con una Madre Tierra en decadencia, como la mujer decrépita que fue orgullosa y bella en su juventud. Y me imagino a esos jóvenes sonriendo condescendientes ante el anciano, que con la mirada llena de añoranza, les cuenta que, de pequeño, vio crecer un bosque...
MALLOREA