Capítulo 51 (San Valentín y la Iglesia de San Antón)

Mañana es el día de “San Valentín” y quiero regalaros un capítulo extraído de “50 lugares mágicos para enamorados” por cierto un buen regalo para todos aquellos que todavía no habéis comprado nada a vuestras amadas o amados.

Iglesia de San Antón
Iglesia de San Antón, patrón de los animales y protectora de las reliquias de San Valentín

LA IGLESIA DE SAN ANTÍN Y SAN VALENTÍN

La sorpresa que me di paseando por el centro de Madrid. Como muchos años, me dirigí a la Iglesia de San Antón (Patrón de los animales). Cada 17 de Enero, los madrileños, pasean las mascotas por la manzana de la iglesia, para que sean bendecidas por el santo, popularmente conocidas como “vueltas de San Antón”, una costumbre que se lleva haciendo por los primeros números de la Calle Hortaleza desde el siglo XVIII. En el camino era costumbre que se dieran panecillos bendecidos de San Antón, solo disponibles en esas fechas del año, tanto en la procesión, como en las pastelerías y panaderías cercanas al Centro. Pero lo que más nos concierne en esta historia, es la sorpresa que me di al pasear por la Real Iglesia de San Antón.
En uno de los laterales de la Iglesia observé que había gente mirando, al acercarme a voluntad de mi curiosidad, me topé con unos restos humanos, una calavera, dos fémures y algunos huesos que estaban en el interior de una vitrina, con la inscripción “San Valentín Mártir, Ob. Patrón de los Enamorados”. No podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Comencé a buscar información, tanto del santo como de sus reliquias.

REliquias de San Valentín
Reliquias expuestas en la Iglesia de San Antón

LEYENDA DE SAN VALENTÍN
A finales del siglo V d. C., el Papa Gelasio I promovió las leyendas sobre San Valentín e implantó su festividad el 14 de Febrero, aprovechándose de las fiestas paganas que se realizaban en esas fechas. Las crónicas que recogió Gelasio, venían a contar que San Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III predicaba por Roma la palabra de Cristo. Gobernaba por esas épocas el emperador Claudio II, quien decidió prohibir las nupcias entre los jóvenes, ya que en su opinión, los soldados que eran solteros y sin familia rendían mejor que los casados en el momento de enfrentarse al enemigo, al no tener que pensar en lo que se dejaba atrás. El sacerdote consideró que la orden del Emperador era totalmente injusta y que estaba fuera de lugar. Fue entonces, cuando “El padre Valentín” comenzó a casar a los jóvenes enamorados a escondidas de las autoridades pero sus bodas adquirieron gran popularidad y llegaron a oídos del emperador. Valentín en esas épocas era un personaje muy conocido en Roma y muy querido, puesto que el cristianismo ya ocupaba las primeras posiciones en devotos y a muchas personas había ayudado. Claudio II ordenó que le llevaran al Palacio, Valentín predicó la palabra de Dios y Claudio casi es convencido, pero sus asesores y los generales de su ejército le persuadieron para que no le hiciese ningún caso y lo mandara encarcelar. Su carcelero era un oficial llamado Asterius, y queriendo éste, ridiculizar a Valentín, le puso una dura prueba, pero nada imposible para nuestro santo. Asterius le llevo a una hija suya llamada Julia que nació ciega. Valentín aceptó la prueba, interpuso sus manos en los ojos de la niña y por obra del Señor la niña recuperó la vista.
Asterius y su familia se convirtieron al cristianismo sin dudarlo e intentaron hacer la vida mejor a Valentín, ya que el sacerdote siguió preso durante varios años. El emperador Claudio mal aconsejado por sus ayudantes, ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270 en la puerta Flaimina de Roma. San Valentín murió decapitado y la joven Julia, en honor al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba en el cementerio de Flaimina. A los tres años unos seguidores de San Valentín, desenterraron el cuerpo y se lo llevaron a Terni, donde años más tarde se construiría la Basílica de San Valentín… pero esto, es solo es una leyenda más, porque si no, ¿cómo llegaron los restos a Madrid?
RELIQUIAS DE SAN VALENTÍN
Al interesarme por el hallazgo de las reliquias de San Valentín en Madrid, me di cuenta que como en el caso de otras reliquias, hay distintos lugares donde dicen tener los restos del santo. Roma, Dublín, y en suelo patrio en Toro (Zamora) y Calatayud (Zaragoza). Lo lógico es que en Italia se conserven restos, pero la historia madrileña tiene un interés especial, hay personajes ilustres y algunos datos cronológicos de cómo llegaron hasta Madrid.
A finales del siglo XVIII en unas excavaciones en Roma, hallaron una tumba que podría ser la de San Valentín. El Papa Pio VII le regaló a Carlos IV de España algunos de sus restos, una calavera, dos fémures y algunos huesos, y éste a su vez los donó a los Padres Escolapios de Madrid, los depositaron en una urna y los ocultaron. Con el paso de los años, los restos fueron entregados a la Iglesia de San Antón y en 1984 las reliquias del Santo fueron expuestas al público. Los Padres Escolapios dicen no tener ningún documento que verifique que las reliquias de San Valentín sean auténticas. Aun así son expuestas para todos los visitantes y siempre puedes encontrar la suerte en el amor, encomendándote al bueno de “San Valentín”.
En el papado de Pablo VI en el año 1969, una treintena de santos fueron catalogados como inexistentes o que no había pruebas de sus milagros Nuestro protagonista cayó entre ellos, pero fue acompañado de otros santos no menos famosos, como por ejemplo San Jorge y Santa Bárbara, aun así sus celebraciones y patronatos siguen en la actualidad celebrándose en los lugares de culto. Incluso San Valentín ha cruzado las fronteras y podemos ver cada 14 de Febrero, connotaciones relacionadas con este Santo casi en cualquier parte del mundo.

Iglesia de San Antón
Cartel de venta de panecillos.

CUANDO SE EMPEZÓ A CELEBRAR EN MADRID
Cuando comencé a investigar la etimología de la fiesta en sí y cuándo se comenzó a celebrar “el día de los enamorados”, todos los datos hacían referencia a costumbres irlandesas, mezcladas con ritos a otras deidades del amor, como Eros y Cupido. Los enamorados, solían escribirse versos de amor y fabricaban adornos en fieltro y terciopelo rojo, con formas de corazón atravesados por una flecha amarilla. Hay algunos estudiosos de la fiesta que aseguran que la cultura grecorromana ya hacía milenios que celebraba esta fiesta encomendándose a Juno, a Pan y, a otras deidades en la llamada fiesta Lupercalia, pero hay que decir, que parece ser que estas celebraciones, se realizaban el día 15. En Estados Unidos la fiesta comenzó a despuntar hacia mediados del siglo XIX. Las cartas y postales, los mensajes por telégrafo, las llamadas a través de los primeros teléfonos por cable, originaron que esta fiesta fuera un hervidero de correspondencia y llamadas, dejando colapsadas las líneas y desatendidas muchas de las demandas en correos. Las tiendas de regalos, pastelerías y restaurantes, comenzaron a marcar el día y a celebrar algo especial y muy demandado. En España, la prensa ya comenzaba a hacerse eco de la fiesta en publicaciones como Alrededor del Mundo (Madrid) 20/04/1929, y la clase alta adoptó esta costumbre irlandesa de enviar postales románticas y regalos especiales. Poco a poco la fiesta se empezó a extender por todo el mundo, y en países tan variopintos como China o Japón. En Madrid, el ciudadano común comenzó a conocer la fiesta del 14 de Febrero en la década de los cincuenta, con la aparición de las grandes superficies, el Corte Ingles y Galerías Preciados hicieron que la fiesta fuera conocida en toda España por medio de su publicidad y muchos otros comercios siguieron su pauta, hay algunos atrevidos que dicen que San Valentín lo inventó “Galerías”.
Lo que actualmente es esta fiesta, aunque como todo sea “comercial”, es un buen momento, tan bueno como cualquier otro, para decir” te quiero” y para obsequiar, en caso de poder hacerlo…

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