EL RAPTO DE LA HIJA DE LOPE DE VEGA

EL RAPTO DE LA HIJA DE LOPE DE VEGA

Antonia Clara de Vega y Nevaros así se llamaba una de las hijas del “fénix de los ingenios” Don Félix Lope de Vega y Carpio, la vida de este magno de las letras españolas fue apasionante, pero no voy a escribir la biografía de este Grande de los grandes, lo que si voy a contarte  es un relato de su vida, que a pesar de su posición no pudo evitar y fue según el propio Lope un rapto.

Lope de Vega

Lope de Vega no estaba pasando por buenos momentos en ese año de 1634, nuestro más insigne Literato, no recibía más que malas noticias, su hijo Lope Félix, “Lopito”, había naufragado mientras buscaba perlas en la Isla Margarita y nunca encontrado su cuerpo, su otra hija Doña Feliciana de Vega estaba casada con Luis Usategui y llevaba una buena vida, Sor Marcela de Vega, era una de las hermanas que servía en el Convento de las Trinitarias Descalzas, siendo muy querida y apreciada en la Corte por aquellos años, da la casualidad que es el mismo convento desde donde recogieron el dinero del rescate y pidieron la liberación de Miguel de Cervantes y donde supuestamente reposan los restos del “Principe de los Ingenios” como se le llamaba al autor del Quijote, con su cuerpo reposando en esa tierra santa junto a  los cadáveres de su hija Doña Isabel de Cervantes y  la hija de Lope de Vega ya mencionada anteriormente Marcela, hijas de tan ilustres escritores sirvieron juntas como hermanas de la orden de las Trinitarias.

Lugar donde está enterrado Cervantes.

Antonia Clara era una joven muy bella, deseada por los jóvenes más nobles de la corte, su padre quería que siguiera los pasos de su hermana Marcela, pero ella era una flor libre como lo fue su padre, que aunque era religioso, era mujeriego y pasaba mucho tiempo con la “sotana levantada” y hombres como él no los quería para sus hijas.

Esta historia transcurrió en lo que actualmente llamamos “El Barrio de las Letras” de Madrid, en esas épocas Clara paseaba, estudiaba, hacía recados, iba a misa y se juntaba con las damas más prestigiosas de la época, los jóvenes que remoloneaban por esos ambientes eran nobles, príncipes y hasta hijos y condestables de reyes.  Por lo que se ve algunos jóvenes merodeaban por la Calle Huertas en busca de una buena conversación con Antonia Clara, el padre no podía soportarlo y la castigó muchas veces sin salir y cuando lo hacía siempre vigilada por unos y otros amigos de Lope en La Villa. La muchacha no aguantaba más y estaba enamorada de un joven acaudalado hijo de un consejero  del rey Felipe IV. La tarde iba pasando y Antonia no podía salir pero ya tenía un plan que solo ella sabía. A media tarde cuando ya estaba anocheciendo y la joven Antonia se escapó de la casa paterna, la última vez que la vieron fue en la Calle León, unos testigos describieron a las autoridades, como un hombre con un sombrero y capa la introducía dentro un coche de caballos.

Lope sabía bien quién podía ser la persona que se llevó a su hija aunque nunca quedó claro ni se conoció el nombre, en una obra desconocida llamada la “Égloga de Antonia”, en diferentes versos y párrafos  habla de un rapto comentados por un tal Eliseo que claramente los analistas de su obra creen claramente que se trata el personaje del propio Lope y Antonia su hija. Uno de los versos de esta Égloga de Antonia dice así:

«Así fue el rapto de mi prenda cara.

¡Qué propia dicha de clavel temprano!

Que en quién le cría, pocas veces para»

También se barajó la idea de que la hija hubiese sido secuestrada por sarracenos y mercaderes de oriente que eran muy dados a hacer desaparecer a chicas descarriadas europeas para llevárselas a sus harenes de África y Asia, aunque esta nunca fue comprobada, los bajos fondos fueron bien inspeccionados y los lugares donde se daba esta trata de blancas con el permiso de algunas autoridades bien pagadas para que hicieran la vista gorda fueron interrogadas tratándose de la hija de quien era, pero aun así no dieron con el paradero de Antonia Clara.

A pesar de las sospechas de Lope de Vega de que su hija había sido secuestrada por el hijo de una persona muy importante de la Corte y haber hablado con el Conde Duque de Olivares y con consejeros varios de Felipe IV nunca nadie le dio ninguna pista.

«Emilio Cotarelo y Mori fue un musicólogo, bibliógrafo, cervantista y crítico e historiador literario español, padre del también escritor y erudito Armando Cotarelo y Valledor (1879-1950)»

Emilio Cotarelo

Cotarelo supone que el raptor de Antonia Clara fuera el hijo del Conde Duque Don Enrique de Felipez de Guzmán un personaje de noble abolengo pero con el virus de la delincuencia en la sangre, parece ser que se fue a Méjico y estuvo a punto de ser ahorcado por diversas fechorías en esas tierras, es más, hasta se cambió de nombre llamándose por tierras mexicanas Julián Varcárcel, lo que parece que este personaje no pudo ser el que se llevó a Antonia Clara, hay algunas malas lenguas de la Villa  dijeron que la hija de Lope de Vega se la había llevado el propio Rey de España Felipe IV y algunos lo creen analizando los versos de la composición titulada “El huerto deshecho” publicado en la Vega del Parnaso en 1637.

La verdad es que por lo que nos demuestra la historia Antonia Clara no debió estar muy lejos de su padre durante ese tiempo de búsqueda desesperada, pero a Lope de Vega no le dio mucho más tiempo de investigar, ya que un año después de la desaparición de la joven y la muerte de Lopito, en 1635 fallecía en su casa totalmente solo, el cuerpo fue paseado por varias calles de su querido barrio entre ellas por la Calle que actualmente lleva el nombre de Lope de Vega por la puerta del Convento de las Trinitarias para que su hija Marcela le viera, como demuestra un cuadro que realizaron de este hecho histórico para la Villa de Madrid.  Como te comentaba al principio de este párrafo Antonia Clara estaba mas cerca de lo que pensaba su padre, las pruebas en forma de cartas y escritos que se conservan en la Biblioteca Nacional y en su museo demuestran que Antonia Clara mantenía una buena relación con su hermana Feliciana, otra de las pruebas irrefutables es que cuando falleció Feliciana de Vega, parte de su herencia se la dejo a su hermana Antonia Clara en el testamento. Que mas tengo que contarte querido lector  mostrando  que la hija raptada de Lope de Vega seguía viva y manteniendo libertad, pues aun así ya te voy a mostrar la prueba más importante de todas, es la buena dote que dejo a sus descendientes cuando murió, que a pesar de ser soltera grandes riquezas dejó. Antonia Clara falleció según su partida de defunción en Madrid el 03 de octubre de 1661 dejando su posesiones a sus sobrinos.

Como ves Antonia Clara vivió durante muchos años soltera y el misterio de con quien vivió esos años aun así sigue hoy vivo en las inquietudes de los buscadores como yo.

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Juan Miguel Marsella Crisóstomo

Bibliografía
La Égloga Antonia (Obra inédita de Lope de Vega) por Manuel Machado
La ilustración artística Número 1015
La Época (25/03/1893)
La España (11/09/1862)
La ilustración española y americana (08/08/1875)